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Conoce la enfermedad mortal que se está extendiendo y para la cual no hay vacuna

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La fiebre de Lassa, ha azotado a Nigeria desde el inicio del 2018.

La fiebre de Lassa, ha azotado a Nigeria desde el inicio del 2018. Está enfermedad no es nueva, pero el brote de ahora no tiene precedentes ya que se extiende con una rapidez abrumadora.

Los trabajadores de la salud están sobrecargados, algunos de ellos se infectaron y fallecieron. La enfermedad conocida como “fiebre hemorrágica viral”, afecta a muchos órganos y daña los vasos sanguíneos del cuerpo.

Aunado a esto es muy difícil de tratar. La mayoría de las personas que contraen la fiebre solo muestran síntomas leves, como fiebre, dolor de cabeza y debilidad general, pero en algunos casos no muestran ningún síntoma.

En casos severos, puede simular otra fiebre hemorrágica mortal, el ébola, que causa sangrado a través de la nariz, la boca y otras partes del cuerpo.

La rata común africana es la portadora de la enfermedad. Fuente: Wikimedia

Se cree que el 1% de los casos son fatales, pero las mujeres que contraen la enfermedad al final del embarazo enfrentan una probabilidad del 80% de perder a su hijo o morir ellas.

Epidemia de la fiebre de lassa en Nigeria

  • 22% Índice de mortalidad
  • 1081 casos sospechosos (1 enero – 25 febrero)
  • 317 casos confirmados
  • 14 trabajadores de salud afectados en seis estados.

Desde el mes de enero, se han registrado al menos 1.000 casos sospechosos de Lassa en toda Nigeria, ha indicado el Centro para el Control de Enfermedades del país.

Asimismo, señalan que hasta los momentos han muerto unas 90 personas, pero la cifra real puede ser mucho mayor, porque es muy difícil de diagnosticar. En las primeras etapas es casi imposible diferenciarla de otras enfermedades comunes como la malaria y el dengue.

Sin una prueba disponible, la única forma de confirmar un diagnóstico es analizar una muestra de sangre o tejido en uno de los pocos laboratorios especializados. La enfermedad se identificó por primera vez en la ciudad nigeriana de Lassa en 1969, luego de un brote en un hospital misionero.

Desde ese momento, se ha visto en muchos países de África Occidental, añadidos Ghana, Malí y Sierra Leona. Actualmente, está causando una gran alarma porque el número de casos es inusualmente alto para la época del año.

Los brotes pueden estar influenciados por las condiciones climáticas estacionales, lo que afecta a la cantidad del huésped natural del virus, la rata común africana. Este mamífero es común en el oeste de África, donde fácilmente encuentra su camino hacia los hogares de sus habitantes.

También es posible que el virus haya mutado. La mayoría de las personas contraen la fiebre de Lassa a través del contacto con cualquier cosa contaminada con orina de rata, heces, sangre o saliva.

Puede transmitirse de persona a persona a través de fluidos corporales, lo que significa que los trabajadores de la salud y las personas que cuidan a parientes enfermos sin equipo de protección corren un riesgo especial.

El período de incubación del virus es de hasta tres semanas. Los investigadores están indagando si, como el ébola, la fiebre de Lassa puede permanecer en el cuerpo y transmitirse a través del contacto sexual, incluso después de que la enfermedad ceda.

¿Cómo disminuir el riego?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está trabajando con las autoridades nigerianas para ayudar a coordinar la respuesta y el gobierno de Reino Unido ha desplegado un equipo de expertos.

Se aconseja a las personas que viven en las zonas afectadas que implementen precauciones básicas, como sellar los agujeros que puedan permitir que las ratas entren a sus casas, tirar la basura en cubos de basura cubiertos y almacenar alimentos y agua en recipientes herméticos.

Se aconseja a las personas que usen guantes de protección, cuando cuiden a alguien que pueda tener la enfermedad y cuando lleven a cabo prácticas seguras de entierro.

No existe una vacuna

Muy pronto podría encontrarse una vacuna para la fiebre Lassa, reduciendo la posibilidad de que un brote se convierta en una emergencia sanitaria mundial, pero al igual que otras enfermedades epidémicas que afectan principalmente a los países más pobres, el progreso es lento.

El desarrollo de vacunas un largo tiempo, que requiere de una gran inversión económica. Una nueva organización denominad CEPI, creada en 2017 con el apoyo financiero de Wellcome Trust, los gobiernos nacionales y la Fundación Bill y Melinda Gates, busca apresurar la producción de vacunas.

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