La decepción frente a una traición

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    En mi memoria tengo un pasaje de la película Corazón Valiente, en donde el protagonista descubre que su gran amigo, el príncipe estaba con sus enemigos. Mel Gibson demuestra magistralmente en su actuación el dolor de la decepción más grande que puede vivir un ser humano, la traición.

    Como personas, estamos capacitados para vivir experiencias duras, dolorosas y que de alguna manera nos hacen ser resilientes, sin embargo, cuando se ha depositado confianza en alguien y éste reacciona de manera diferente a lo que ha expresado o se ha comprometido, queda la sensación de un vacío en el corazón, difícil de siquiera poder expresar.

    La característica humana es luchar por la sobrevivencia y en forma individualista, en ese tramo y bajo ciertas circunstancias, se pasa a alterar el orden de las cosas, generando un caos en otros, en pos de una satisfacción personal.

    ¿Porque las personas mienten o traicionan?, pueden ser muchos los factores, sean estos por necesidad de sustentar un poder, o de intentar esconder lo que son en su origen y del cual no se sienten orgullosos o bien sentirse importantes o simplemente porque son mitómanos (mentirosos) compulsivos.

    Generalmente, las personas que traicionan lo hacen casi sin ni siquiera tomar conciencia del daño que pueden provocar en los otros; excepto claro, aquellos que tienen un plan elaborado para esclavizar a los demás a través de frases o emisiones que jamás cumplirán, como parte de un programa sistemático, donde van minando las capacidades del resto y como una forma de dominio.

    Una manera de evitar este tipo de atentados, es ir observando al traidor, tener en claro que más temprano que tarde la mentira o la traición se descubrirá, aparecerá por si sola. Frente a eso y lo más importante, es siempre dejar de tener expectativas, liberarse de las promesas, dejar que la vida fluya sin necesidad de sustentarse en los demás, tener identidad propia y saber que, si él o la otra miente o traiciona, no es nuestra verdad, es su propia falsedad.

    Y aún más, tener absoluta confianza que por una maravillosa ley universal, todo cae por su propio peso, aquel que lo hace, finalmente caerá en su propia trampa y no tendrá ni siquiera derecho a reclamo, pues tal y como dicen los libros sagrados. Por sus obras los conoceréis.

    Sea veraz y confiable, así el universo entero confiara en usted.

    Paola Rioseco Prado

    www.terapiasdeautoayuda.cl

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