¡Ojo con la burbuja inmobiliaria!

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    La locura que se está viviendo en Vancouver y Toronto en el sector inmobiliario demuestra claramente que estamos frente a una burbuja inmobiliaria, la cual traerá nefastas consecuencias para la población canadiense.

    El legado de Mark Carney cuando fue el Gobernador del Banco de Canadá es simplemente funesto. Este economista favoreció únicamente los intereses de los bancos y no a los canadienses, sembrando una bomba de tiempo de inimaginables resultados que hará desaparecer la clase media.

    Carney bajó los intereses bancarios hasta mínimos históricos, creando así una abundancia de crédito hipotecario en el que la gente sale a comprar casas como si se tratase del fin del mundo.

    Los que compraron casa en Alberta en el 2008 recuerdan cómo muchos vendedores gritaban: “¡Compren, compren, que van a seguir subiendo los precios hasta las nubes”. Así fue que en pocos meses el mercado no solamente se estancó, sino que además empezó a bajar. Los grandes perdedores fueron los ciudadanos que compraron las viviendas, pues muchos tuvieron que declararse en bancarrota; y para aquellos que se mantuvieron pagando las hipotecas hasta el día de hoy, se han dado -tras ocho años-, que si desean vender sus propiedades, en vez de ganar perderán dinero.

    El señor Mark Carney trabajó durante 13 años para Goldman Sachs y si ustedes recuerdan, esta empresa fue una de las que creó la crisis del 2008, en la cual millones de personas de todo el mundo perdieron sus casas y empleos. Goldman Sachs siempre ha logrado infiltrar a sus trabajadores en los Estados para manipular las economías. También ha optado por usar la llamada política de la puerta rotativa, es decir, cuando los funcionarios públicos favorecen a estas corporaciones de dudosa reputación. Así es que a cambio de vender los intereses de sus países, consiguen puestos con millonarios créditos. Entre los empleados de Goldman Sachs han estado tres Secretarios de Tesoro de Estados Unidos, un Primer Ministro de Italia, el Presidente de la Comisión Europea y el también aciago Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

    Para comprender un poco mejor la situación, recordemos que una casa comprada en Forest Lawn Calgary o en Millwoods Edmonton que cuesta unos $350,000, en  City Center, Surrey BC puede estar por los $700,000. Un arriendo en el mismo sector en Alberta cuesta en promedio unos $1500 mientras que en Surrey BC $2400. Actualmente en Ontario o BC con $500.000 no se logra comprar nada… Así que si esto no es burbuja inmobiliaria, ¿entonces qué lo sería? Para no ir muy lejos, el señor Mark Carney fue nombrado Gobernador del Banco de Inglaterra y desde entonces las casas en Londres subieron un 30{85db668b0f501e45db51c03e911509520c47fa73ba3d2725b4a2b675de9388a7}, creando allí también una gran burbuja inmobiliaria.

    El Primer Ministro Trudeau debe actuar y dar pronto fin a esta especulación de los bancos, para así empezar a favorecer a la clase media canadiense, pues si no lo hace ya, se terminará hipotecando el futuro de todos los canadienses.  Recuerden que en Canadá las deudas las heredan los hijos… ¿Acaso es eso lo que queremos para las futuras generaciones? ¡Claro que no! Es ahora el momento de actuar y luchar juntos por nuestro bienestar.

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    Por César Rendón

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    César Rendón, es abogado, director de una fundación en Canadá. desde el 2008 es el Editor en jefe del periódico La Prensa de Canadá. Se le otorgo un reconocimiento por parte del Cónsulado de Colombia en Calgary, la Cámara de Comercio Latina de Alberta, galardono en el 2011 a La Prensa como mejor medio de comunicación.