¿Ser natural o ser moral?

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    ¿Ser natural o ser moral? Esa es la cuestión. Shakespeare planteó una gran incógnita de vida…”Ser o no Ser”… y es exactamente la misma cuestión.

    Ahora bien, si definimos la moralidad según el diccionario, sería el conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad; o bien, podría ser el grado de adecuación de los actos de una persona con sus creencias, su conciencia o sus principios.

    En ambos casos, la moralidad estaría definida por factores externos, que de alguna manera coinciden con una postura de imagen frente a los otros y en un sistema ya establecido, en el que puede haber una aceptación o un rechazo.

    Por otra parte, naturalidad desde el mismo diccionario, sería el modo de actuar o de comportarse una persona sin orgullo ni fingimiento, mostrándose tal y como es en su realidad; es vivir desde la espontaneidad, ingenuidad, sencillez, en conformidad de las cosas con las leyes de la naturaleza.

    Pues bien, bajo estos dos parámetros queda claramente establecido el factor de uno y otro elemento. Por centurias se ha hablado de moralidad como un verdadero valor humano, debiendo ajustar la conducta hacia aquellas formas que se implantaron como parte del comportamiento común a fin de ser aceptado en el medio y lograr una integración al grupo.

    Lo natural va en función de una fluidez limpia, transparente, sin manipulaciones y sin necesidades de ningún tipo, especialmente cuando existe una armonía y un equilibrio exacto tanto a nivel emocional como mental.

    Al hablar de lo natural, estamos planteando la posibilidad de que exista una verdadera correlación entre la naturaleza y la esencia humana, una sincronía que determine una conducta en un perfecto balance entre el pensar y el sentir. Esto puede sonar a utopía, sin embargo, se hace realidad cuando existe una verdadera conexión entre la vida y sus componentes y se camina en dirección a sustentar un perfecto orden en nuestros actos cotidianos, teniendo como resultado el premio de saber vivir en paz.

    En resumen y basándonos solo en los conceptos del diccionario, ser moral es vivir bajo las reglas conductuales impuestas a fin de tener aprobación externa del entorno y ser natural, es vivir en función de una condición donde la expectativa desaparece y se manifiesta claramente la opción de estar en un constante presente, ofreciéndonos la oportunidad de sorprenderse a cada paso.

    Como lo hemos dicho anteriormente, el libre albedrío existe, cada cual sabe el camino a elegir, si ser natural o ser moral. Usted decide.

    Paola Rioseco

    www.terapiasdeautoayuda.

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