A un gramo de la muerte con el fentanyl

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    El consumo del fentanilo es una situación latente en la población canadiense, su uso indiscriminado y para fines recreacionales se ha convertido en un problema de salud pública, llegando a cobrar un creciente número de víctimas, tanto así que ahora Canadá es el segundo país consumidor per cápita de opiáceos recetados, superado sólo por Estados Unidos.

    El fentanilo o fentanyl, es una droga opioide de gran potencia, que se prescribe a pacientes con casos extremos de dolor y solo después de haber agotado ya cualquier otra opción analgésica.

    Según los Centros para Control de Enfermedades y Prevención de Estados Unidos, su efecto es 80 veces más fuerte que el de la morfina y la heroína. Sin embargo, actualmente está siendo utilizado como una droga recreacional sin saber el riesgo que representa, pues hay una alta probabilidad de sufrir una sobredosis.

    El director de la Asociación Canadiense de Farmaceutas, Philip Emberley, asegura que se trata de un “desastre que está ocurriendo en todo Canadá”. No es un problema solo de las comunidades con mayor desigualdad, sino que se inserta en todos los niveles sociales.

    De acuerdo con el Centro de Adicción y Enfermedades Mentales de Toronto, las cifras de muertes por sobredosis de fentanilo han aumentado en los últimos años, siendo algunas provincias las más afectadas.

    En el año 2014, en Columbia Británica, fallecieron 300 personas como consecuencia del consumo de drogas ilegales, de los cuales 25{85db668b0f501e45db51c03e911509520c47fa73ba3d2725b4a2b675de9388a7} estaban vinculados directamente a sobredosis de fentanilo. Un aumento alarmante, cuando tan solo tres años antes el porcentaje de consumo de opioides en la provincia era de 5{85db668b0f501e45db51c03e911509520c47fa73ba3d2725b4a2b675de9388a7}.

    De acuerdo a la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos para la Salud (MHRA), en 2016, las muertes por sobredosis fatales de fentanilo en British Columbia, promediaron dos personas por día.

    Por su parte, en el caso de Alberta, en el 2014 murieron unas 120 personas por consumir fentanilo, mientras que en 2011, la cifra de fallecimientos por esta causa fue de tan sólo seis.

    Desarrollo y evolución

    Paul Janssen fue un científico nacido en Bélgica y fundador de Janssen Pharmaceutica, compañía farmacéutica donde se creó y desarrollo el fentanyl en 1960. No obstante, fue en la década de los 70 que entró en  uso médico como anestésico general bajo el nombre comercial de Sublimaze.

    Más tarde se desarrollaron e introdujeron en la práctica médica muchos otros análogos de fentanilo como el sufentanilo, alfentanilo , remifentanilo y lofentanilo. En la década del 90 se introdujo el parche de fentanyl, seguido en el 2000 por paletas, comprimidos disolventes y pulverización sublingual que se absorben a través de la piel dentro de la boca.

    Ya para el 2012, el fentanilo fue el opioide sintético más utilizado en la medicina, tanto así que al siguiente año  se utilizaron unos 1700 kilogramos en todo el mundo. Para los años 2015 y 2016, este opioide se convirtió en un fármaco recreativo y altamente mortal.

    Acción mortífera en microgramos

    Utilizado como médicamente como un analgésico potente similar a la morfina, el fentanyl es un anestésico quirúrgico muy seguro cuando se supervisa cuidadosamente. No obstante, su potencia extrema requiere mediciones altamente cuidadosas diluidas en solución.

    ¿Por qué decimos que su acción es mortífera en microgramos? Porque con 2 miligramos de fentanilo, equivalentes a una gota de agua, se puede matar a una persona y peor aun, su análogo, el carfentanil, es 100 veces más potente, ya que con tan sólo 20 microgramos, equivalentes a un gramo de sal, muere el consumidor.

    Expertos afirman que es imposible diferenciar con el ojo humano una dosis eficaz o una dosis letal de polvo de fentanilo, puesto que solo se puede realizar con un equipo científico avanzado. Es por ello que el consumidor que adquiere una dosis de forma ilegal jamás podrá saber si ésta acabará con su vida o no.

    Fácil de transportar & difícil de detectar

    Debido a que la cada microgramo del fentanilo es poderoso, esto lo convierte en una droga sintética fácil de transportar y difícil de detectar. Este opioide es tan fuerte que ni los rescatistas ni el personal médico, o los perros rastreadores de drogas están a salvo de sus efectos.

    Los científicos afirman que aquellos que inhalan los gases del fentanyl corren el riesgo de desplomarse y deben ser tratados de manera inmediata con el medicamento Narcan, un antagonista de los receptores opioides, usado en el tratamiento de la intoxicación aguda por opiáceos.

    El científico senior del Centro para Adicciones y Salud Mental de Toronto, Benedikt Fischer, dice que la llegada del fentanilo ilícito en Canadá es un «cambio de juego», ya que el problema de los opiáceos en el país sólo involucraba el abuso de los medicamentos recetados.

    Manifiesta que los encargados de formular políticas disiparon la oportunidad de abordarla, debido a que muchos adictos se están volviendo hacia una droga que se fabrica sin la supervisión del gobierno y mucho más allá de sus fronteras, principalmente en China.

    “Incluso si queríamos ahora de repente tomar medidas, no hay nada que podamos hacer, no tenemos manera de controlar miles de laboratorios de drogas ilegales en China”, afirma Fischer.

    Acciones letalmente retrasadas

    A pesar de que la Ministra de Salud canadiense, Jane Philpott, junto a sus contrapartes provinciales y territoriales, se comprometieron conjuntamente a responder por la “grave y creciente crisis de opioides”, incluyendo el Plan de Acción Opioide 2017, muchos expertos aseguran que sus acciones están “letalmente retrasadas”.

    El jefe de farmacología clínica y toxicología en el Sunnybrook Health Sciences Centre en Toronto, David Juurlink, explicó que el gobierno conservador de Stephen Harper no hizo prácticamente nada para enfrentar las consecuencias de esta epidemia de consumo del fentanilo.

    Por su parte, la directora de proyecto de Sunshine House, Margaret Ormond, reveló que durante el mandato de Harper los conservadores difundieron la noción de que los grupos sin fines de lucro tendrían dificultades para obtener financiamiento federal si seguían proporcionando programas de reducción de daños.

    Como consecuencia, el centro de reducción de daños dirigido por Ormond detuvo la búsqueda de fondos federales hace seis años. En Canadá el ascenso de muertes por el consumo indiscriminado del fentanilo comenzó en pacientes recetados que no estaban bajo supervisión médica.

    Recientemente, la ministra Philpott precisó que está comprometida en abordar el problema, asimismo, indicó que se asegurará de que las personas que están luchando contra el abuso de opiáceos tengan acceso a programas de reducción de daños. Los canadienses esperan que estas afirmaciones sean puestas en práctica cuanto antes, con cada minuto de demora decenas de personas pierden la vida a causa del fentanilo.

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