Kenji Yokoi: hay que agradecer lo bueno de cada cultura

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    Kenji Yokoi Díaz, es un joven latino colombo-japonés, que ha dedicado su vida al trabajo social. En este momento, pasa por una etapa de gran éxito, la cual él considera que fue alcanzada “sin querer queriendo”, citando al comediante mexicano Chespirito.

    Sin embargo, al conocer un poco más su vida se hace evidente que su éxito, a pesar de no haber sido la meta primordial del conferencista, es fruto del esfuerzo, constancia y disciplina de muchos años de trabajo.

    Yokoi, nació en Bogotá, Colombia, pero cuenta que creció entre varios países hispanos debido al trabajo de su padre, que le obligaba a mudarse constantemente. Cuando tenía 10 años, finalmente su familia se asentó en Japón, donde vivió hasta sus 24 años.

    Integrarse a la cultura japonesa a la edad de 10 años fue difícil, pese a tener rasgos fisonómicos típicos de un japonés. Explica que siempre se sintió muy colombiano. “Llegar a Japón fue literalmente empezar desde cero a aprender los animales, los colores, los saludos, sin embargo, hubo muy buenos maestros que me ayudaron en este proceso” afirma Yokoi.

    Su niñez y adolescencia estuvo llena de tropiezos y regaños, por no saber hacer las cosas tal como las haría un japonés. Estas dificultades, hicieron que en principio no viera “mucho futuro” en su vida. No obstante, esta particular combinación cultural, le dio a temprana edad un norte.

    No me imaginé que fuera una proeza hablar español, especialmente en Japón” explica el conferencista, sin embargo, cuando aprende fluidamente el idioma japonés, descubre un amplio campo laborar como traductor de la naciente colonia latina que se estaba asentando en el país.

    Gracias a esto, con tan solo 14 años de edad, le surgieron muchos trabajos y oportunidades como traductor simultáneo, que en sus palabras, lo ayudaron a comenzar a sentir un poco de identidad y pertenencia por su cultura latina.

    Encontrando un ideal “sin querer queriendo”

    Uno de sus proyectos más destacados, “Turismo con propósito” surge en medio de esta dicotomía cultural que ha rodeado la vida de Kenji Yokoi.  Explica que la idea “nació buscando otra cosa, como muchas buenas ideas que dan fruto”, de un grupo de extranjeros peruano- japoneses, mexicanos-japoneses, brasileño-japoneses, que querían probar que podían emprender algo en Japón, a pesar del gigantesco sistema productivo del país.

    Este grupo de emprendedores, iniciaron buscando necesidades que solventar, en el caso particular de Yokoi, enfocándose desde el área social. “Descubrimos que Japón tiene una fuerte carencia en temas de salud mental, una crisis muy fuerte en temas de depresión y suicidio, y que no hallaban muy buenas soluciones o no era fácil enfrentar este problema para el país”, explica.

    Basándose en esta necesidad, surge la idea de usar la cultura del latino como un beneficio para el país. Allí nacen una serie de talleres con los japoneses y se le va dando forma a algo llamado “Turismo con propósito”, organización que actualmente, tiene unos 16 años de labor.

    Luego de su llegada a Colombia, Kenji Yokoi empezó a dictar clases de japonés en comunidades vulnerables de Bogotá, como una forma de contribuir a elevar la identidad, pertenencia, autoestima y amor propio de los niños de la zona. “Para un niño de una localidad como la nuestra, saber que escribe en otro idioma y que tiene un maestro japonés, realmente lo pone a soñar” expresa con emoción el conferencista.

    La vida en el limbo

    Cuando se le pregunta sobre los inmigrantes, explica que desde su experiencia, el principal reto es lograr el equilibro. En muchos casos, especialmente en los inmigrantes más jóvenes, se genera un proceso de asimilación total a la cultura japonesa, creándose un conflicto de identidad.

    Asimismo, argumenta que es muy importante, salir del “limbo” donde gran parte de los inmigrantes caen, esa sensación de no ser “ni de aquí, ni de allá”, extrañado su tierra, pero sin ser los mismos que se fueron una vez, sólo logrando ser felices cuando van en un avión.

    Para salir de allí, hay que aprender a tener un equilibrio y agradecer lo bueno de cada cultura” afirma Yokoi. Añade que “el ser humano es el mismo en cualquier parte, es afectado por la cultura, por el formato de sus creencias, de sus políticas, pero en realidad es el mismo y puede decidir sacar lo mejor o lo peor de cada uno”.

    Kenji Yokoi ha ofrecido conferencias en 18 países, entre los que se incluye Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Honduras, Nicaragua, Guatemala y México. Asimismo, tiene el proyecto de publicar un libro, aunque se considera inconforme con sus escritos, por lo que le toma tiempo concretarlos.

    Por otra parte, entre sus proyectos, está por desarrollar el primer Centro de Liderazgo Integral en Colombia, el cual tiene como objetivo que los jóvenes salgan bien preparados académicamente, con muchos conocimientos, pero fortalecidos en temas emocionales para que puedan enfrentar eventos que puedan afectar su mentalidad o su salud mental.

    Además, se plantea la posibilidad de fomentar un sistema de intercambio cultural, entre colombianos que dispongan de los recursos para viajar a Japón a conocer y al mismo tiempo, aportar económicamente para llevar a algunos jóvenes de una localidad vulnerable, para que puedan ampliar sus sueños y su conocimiento en cuanto a Japón.

    Finalmente, entre sus planes cercanos, se destaca la creación de una academia de idiomas, con el propósito de despertar en los niños, la sed por aprender nuevos idiomas y la esperanza de que si es posible aprender otra lengua.

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