Reinventarse

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    Hay situaciones en nuestra vida donde se nos exige realizar cambios que en algunos casos pueden llegar a convertirse en radicales, prueba de ello es cuando nos trasladamos a otro país teniendo que variar casi por completo las conductas o actividades que realizamos en nuestro lugar de origen.

    La pregunta que surge frente a esta disyuntiva, es qué o cómo concretar ese cambio y a qué nos podemos aferrar con tal de no sentirnos perdidos o en el limbo. Cuando un ciclo termina, es necesario buscar horizontes nuevos, teniendo muchas veces que hasta olvidar la profesión o actividad que desarrollamos.

    Cuando una puerta se cierra, siempre se ha dicho que se abren mil ventanas, el punto en este proceso, es que hay que recorrer diversos estados antes de lograr la cordura e iniciar lo nuevo. Esto implica tener que transitar por el miedo, la incertidumbre, la desvalorización y quizás hasta la pérdida de confianza, pues las bases en que habíamos sustentado nuestra vida anterior de pronto se desvanecen y pasan a formar parte de un pasado histórico.

    ¿Cuántas personas han tenido que recorrer ese camino, que evidentemente no tiene nada de fácil?; Si bien es cierto que la capacidad adaptativa del ser humano es enorme, eso no implica tener que aceptar el cambio de inmediato, es indispensable cruzar ciertas líneas, barajar varias alternativas y reanudar varios pasos antes de lograr la certidumbre de aquello nuevo que se presenta.

    Para ello, es absolutamente necesario detenerse por un instante a fin de poder vislumbrar el horizonte que se presenta, observar cuáles son las disyuntivas y cómo acogerse a esta nueva identidad, que claramente indica una especie de renacer, el que en ocasiones es casi por completo.

    El siguiente paso, es vencer el miedo a lo nuevo, comenzar el aprendizaje desde la fluidez, permitir que la vida nos vaya indicando cuales son las directrices a seguir y realizar el paso siguiente en forma mesurada y con serenidad.

    Alcanzado ese estado de armonía, claramente se abre un espacio en el cual el siguiente acto es con mesura, mayor calma y en ese estado de serenidad, se abre una nueva perspectiva, que permite vislumbrar el nuevo horizonte. Es importante vivir el proceso completo para liberarse de aquellos miedos y abrir grandes y nuevas perspectivas de vida, a fin de darnos cuenta y aceptar que no hay nada imposible.

    Por Paola Rioseco Prado

    www.terapiasdeautoayuda.cl

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